sábado, 29 de noviembre de 2008

El remero incompetente


Cuentan las crónicas, que se celebró una competición de remo entre dos equipos, uno compuesto por trabajadores de una conocida gran empresa española y otros por sus colegas de una empresa del mismo sector japonesa.

Se dió la salida y los remeros japoneses se empezaron a destacar desde el primer momento. Llegó a la meta y el equipo español lo hizo con una hora de retraso sobre los nipones.

De vuelta a casa, la Dirección se reunió en comité para analizar las causas de tan bochornosa actuación, y llegó a la siguiente conclusión que, el secretario -una vez levantada acta- difundió en forma de comunicado a todo el personal de la empresa a través del correo electrónico:

“Se ha podido detectar que en el equipo japonés había un jefe de equipo y diez remeros, mientras que en el español había un remero y diez jefes de equipo, por lo que para el próximo año se tomarán las medidas adecuadas”

Al año siguiente se dio de nuevo la salida y nuevamente el equipo japonés se empezó a distanciar desde la primera remada. El equipo español llegó esta vez con dos horas y media de retraso sobre el nipón.

Dirección se volvió a reunir después del sonado rapapolvos de Gerencia para estudiar lo acaecido y tras un minucioso análisis vieron que ese año el equipo japonés se había compuesto nuevamente de un jefe de equipo y diez remeros. Por el contrario, el equipo español, tras las eficaces medidas adoptadas tras los resultados del año anterior, se compuso de un jefe de servicio, dos asesores de gerencia, siete jefes de sección y un remero. Por lo que el Comité de Dirección, tras un minucioso análisis de lo acaecido llega a la siguiente conclusión:

“EL REMERO ES UN INCOMPETENTE”

De nuevo pasó un año y, como el lector puede suponer, el equipo japonés se escapó nada más producirse la salida. La trainera, cuya composición había sido encargada ese año al departamento de Nuevas Tecnologías, llegó con cuatro horas de retraso.

Tras la regata y a fin de evaluar los resultados, se volvió a reunir el Comité de Dirección con los representantes de la alta gerencia en la cuarta planta, o planta noble, del edificio de Dirección. Se llegó a la siguiente conclusión, según consta en acta:

“Este año, el equipo nipón, optó una vez más por una tripulación tradicional formada por un jefe de equipo y diez remeros. El español, tras una auditoría externa y el asesoramiento de los departamentos de Organización y de Informática y el informe de un grupo de consultores de Arthur Andersen, optó por una formación mucho mas vanguardista y se compuso de un jefe de servicio, tres jefes de sección con plus de productividad, dos auditores de Arthur Andersen y cuatro vigilantes jurados de Prosegur con instrucciones concretas de no quitar ojo al único remero al cual la empresa había amonestado y castigado quitándole todos los pluses e incentivos por el fracaso del año anterior.”

Tras varias jornadas de reuniones de Dirección con los diversos responsables de departamento y con el apoyo de un estudio de consultoría externo, se ha acordado que para la regata del 98, el remero será expulsado de la planilla de la empresa y sustituido por una contrata externa, ya que a partir de la vigesimoquinta milla marina se ha observado cierta dejadez en el remero de planilla, que roza el pasotismo en la llegada a la línea de meta.

Reflexión:

La historia del campeonato de remo la he oido varias veces y desde hace varios años, pero sigue siendo muy actual.
En caso de problemas y cuando hay que buscar culpables siempre se mira al lado más débil.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Rumores

Un hombre llegó a un pueblo y fue a ver al maestro sufí, el anciano sabio de la localidad.

El visitante dijo:

-Estoy considerando mudarme aquí. Me preguntaba qué clase de vecindario es éste. ¿Puede decirme cómo son las personas aquí?
-Dime qué clase de personas vivían en el lugar de donde vienes -dijo el maestro sufí.
-Oh, eran salteadores, estafadores y embusteros.
-¿Sabes algo? Ésa es exactamente la clase de personas que viven aquí.

El visitante se fue y nunca volvió.

Media hora después, otro hombre entró al pueblo, buscó al maestro sufí y le dijo:-Estoy pensando en mudarme para acá. ¿Puede decirme qué clase de personas viven aquí?
-Dime qué clase de personas vivían en el lugar de donde vienes -volvió a responder el maestro.
-Oh, eran las personas más amables, dulces compasivas y afectuosas. ¡Los voy a extrañar muchísimo!
-Ésa es exactamente la clase de personas que vive aquí -dijo al maestro.”


Reflexión:
todo lo que una persona dice esta sujeta a interpretación, y que todos los que critican y propagan rumores se estan retratando.

domingo, 2 de noviembre de 2008

La nube


Érase una vez una nube que vivía sobre un país muy bello. Un día, vio pasar otra nube mucho más grande y sintió tanta envidia, que decidió que para ser más grande nunca más daría su agua a nadie, y nunca más llovería.
Efectivamente, la nube fue creciendo, al tiempo que su país se secaba. Primero se secaron los ríos, luego se fueron las personas, después los animales, y finalmente las plantas, hasta que aquel país se convirtió en un desierto. A la nube no le importó mucho, pero no se dio cuenta de que al estar sobre un desierto, ya no había ningún sitio de donde sacar agua para seguir creciendo, y lentamente, la nube empezó a perder tamaño, sin poder hacer nada para evitarlo.

La nube comprendió entonces su error, y que su avaricia y egoísmo serían la causa de su desaparición, pero justo antes de evaporarse, cuando sólo quedaba de ella un suspiro de algodón, apareció una suave brisa. La nube era tan pequeña y pesaba tan poco, que el viento la llevó consigo mucho tiempo hasta llegar a un país lejano, precioso, donde volvió a recuperar su tamaño.

Y aprendida la lección, siguió siendo una nube pequeña y modesta, pero dejaba lluvias tan generosas y cuidadas, que aquel país se convirtió en el más verde, más bonito y con más arcoiris del mundo.

Reflexión:

El egoísmo y la avaricia tienen consecuencias negativas donde menos se espera