
Érase una vez un acróbata que tenía como ayudante y aprendíz a una niña. La pareja iba de pueblo en pueblo haciendo un número circense para ganarse la vida. El espectáculo consistía en quel hombre se colocaba una larga pértiga sobre los hombros, la niña trepaba al extremo superior de la misma y allí realizaba sus acrobacias. Cierto día , el acróbata le dijo a la niña: "Amiguita, para evitar tener un accidente durante nuestro número, mientras lo realizamos, tú tienes que estar muy atenta a mí y yo muy atento a tí"
Pero la niña protestó: "oh, no maestro, así no funcionaría. Para que realmente no tengamos un accidente mientras hacemos el número, tú debes e estar muy atento a ti y yo muy atenta a mí."
Reflexión:
Cuando tenga un trabajo que hacer, concentrate en su parte y deja a los demás que se responsabilicen de la suya

No hay comentarios:
Publicar un comentario