lunes, 11 de agosto de 2008

No es oro todo lo que reluce


un trágico día mueren en un accidente de tráfico tres empleados de una gran empresa: José, un joven becario tan atractivo como sinvergüenza; Armando, un argentino, jefe directo del anterior, con más labia que espalda, y Luis Miguel, un tirano con gafas, superior de ambos, y MBA por la Universidad de Georgetown…

Los tres suben al cielo y se les aparece San Pedro conduciendo un reluciente Mercedes rojo y con aspecto macarril.

- Estáis en el cielo y aquí todo el mundo se desplaza en coche. Dependiendo de cómo os hayáis portado en vuestra vida, así será vuestro cochecito celestial.

- José, tú fuiste una pieza, además de utilizar constantemente palabras feas para referirte a tus jefes, te has dormido unas cien veces en el trabajo, te has emborrachado en todas las cenas de Navidad. Y además has puesto los cuernos 20 veces a tu piba. Conclusión, vas a heredar el Twingo de un tunero que pasó por aquí una seman.

- Armando, te has aprovechado siempre de tu equipo para no currar y le pusiste cinco veces los cuernos a tu esposa, te toca un Corsa 1.400 en buen estado.

- Por útlimo, Miguel, ni una falta injustificada en tus quince años en la empresa, ni una copa de más, nunca infidelidad… un poco tiranillo como jefe , pero bueno…Conducirás un Aston Martin V8 de 400CV. Además vas a vivir en la suite presidencial del Cielo.

Cuatro meses después se encuentran los tres compañeros en una rotonda, donde Armando y José están muy contentos pero Luis Miguel está llorando desconsolado, ni se baja del Aston Martin.

- Pero ¿Qué pasó? Le preguntaron los subordinados, si tienes el mejor coche y vives en la mejor zona

- No sé si sabéis que mi mujer ha muerto.

- ¡vaya!,, lo sentimos

- Sertirlo… Más lo he sentido yo cuando la he visto esta tarde conduciendo una Vespa

Reflexión.
Como dice el refranero popular, " a todo cerdo le llega su San Martín". Aunque para eso hay que esperar a la otra vida.

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